Nací en el año 2000, en Cali, Colombia.
Crecí entre el calor del trópico, las calles que vibran con música y el pulso incesante de una ciudad que parece bailar incluso en silencio. Desde niña entendí que el movimiento era mi idioma. Mis pies aprendieron a contar historias mucho antes de que mi voz pudiera pronunciarlas.
En Cali, las oportunidades para vivir del arte eran escasas, y en mi hogar, la situación económica llegó a ser difícil. No siempre hubo certezas, pero siempre hubo amor. Mi familia me rodeó de apoyo, me enseñó a ser fuerte, a valorar lo que se tiene y a luchar por lo que se sueña. Ese amor fue mi primer escenario, el que me dio la confianza para atreverme a soñar en grande.
También crecí entendiendo que mi identidad sería una batalla más. Vivir en Cali como una mujer trans y negra fue un ejercicio diario de resistencia. Aprendí a caminar con la cabeza en alto incluso cuando el mundo intentaba bajarla, a defender mi espacio, mi voz y mi existencia. Cada paso que daba en la calle, cada vez que me miraban con prejuicio, me recordaba que mi vida misma era un acto de valentía.
A los once años, descubrí la danza urbana y con ella, un universo donde podía ser todas las versiones de mí misma: fuerte, vulnerable, explosiva, sutil. No sabía entonces que ese arte me llevaría a dejarlo todo atrás.
Un día, con una maleta ligera pero el corazón lleno de sueños, crucé fronteras para llegar a la Ciudad de México. No hubo promesas de éxito, ni redes que me sostuvieran. Solo mis ganas, mis manos, y la certeza de que cada paso —en el escenario o en la vida— cuenta.
Trabajé. Caí. Me levanté. Sobreviví.
Y en medio de esa lucha, crecí.
Hoy, mis días se escriben con el sudor de los ensayos, con luces que se encienden minutos antes de salir al escenario, y con la voz de miles de personas cantando mientras yo bailo. He compartido giras con artistas como Belinda, Kenia Os, Danna y Bellakath; he vivido la magia de los Premios MTV Miaw, los TikTok Awards y festivales como Tecate Emblema, Ceremonia y Pride CDMX. Cada escenario ha sido un testigo más de que mi camino, aunque difícil, valió la pena.
Pero no todo es danza. La actuación me llamó, y respondí: Vienen las Grietas me regaló un premio como Mejor Actriz en Bogoshorts 2022 y la oportunidad de contar historias desde otro lugar. También he explorado el modelaje, la fotografía, y hasta el karate-do, porque la vida —como el arte— pide explorar todos sus matices.
Sigo aquí, en esta ciudad inmensa que ya siento mía, con la esencia de Cali en mi piel, el amor de mi familia en el corazón, el orgullo de ser una mujer trans y negra, y la fuerza de cada batalla ganada en mi mirada.
Sigo danzando, no solo sobre el escenario, sino en la vida misma… porque entendí que moverse es la única forma de no dejar de soñar.
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Cómo citar:
Aguilar Ayala Montserrat. (27 de diciembre del 2021). Directorio de Mujeres Afromexicanas Artistas de Todas las Disciplinas e Indisciplinas. Nombre de la página: https://afromexart.com/